Se preguntarán por qué este blog está abandonado. Les respondo que no tengo perdón. El Idiota estuvo perdiendo tiempo en Facebook. Literalmente: perdiendo el tiempo. Al igual que las ilusas 800 millones de personas suscritas en la red social, pensé que me acercaría y me mantendría en contacto con los seres queridos; pero después de unos meses, me di cuenta que ya no son tan queridos. Ni amigos, si quiera. Al principio creía también que me estaba perdiendo de muchas cosas interesantes, como los links de eventos culturales, las revoluciones virtuales, las protestas femeninas contra el machismo, las carcajadas entre viejos amigos, las fotos, los buenos deseos, las salutaciones. Mas no. Nada de eso.
Me fui cansando, día a día, de las frivolidades de la gente y comencé a malquistarme con personas en vez de hacer nuevas amistades (qué pendejo, en serio, por esto). De la naquez. De la estupidez. De la trivialidad. ¡De la mala ortografía! De miles de cosas me cansé. Y después, llegó el aliciente definitivo para alejarme del infierno virtual: vi la película The Social Network. ¡Qué patético Mark Zuckerberg! Facebook fue la invención de un loser especialmente para los losers. Y en el mundo hay muchos: 800 millones. Y contando.
Pero no pretendo justificarme. Ya dimití del club, se los digo. El blog sigue siendo mi prioridad porque me gusta escribir; aunque, gracias precisamente a Facebook, muchas personas han perdido el hábito de la lectura de blogs. He decidido, a raíz de esto, volver a activar los comentarios, para ver si alguien me escucha afuera. Me gusta pensar que sí, que hay lectores ideales (no por su perfección receptiva o interpretativa, sino por su mera presencia fantasmal) allá afuera, leyendo esto. Mas no crean que el Idiota ha renunciado a las redes sociales; aquí les paso mi dirección en Twitter (sin duda más honesto) y algunos botones nuevos en la barra de al lado. Síganme.
2 Comentarios:
Jajaja, eres demasiado radical, pero eso es simpático. Me alegro de que hayas vuelto a activar los comentarios. Me quedé con ganas de comentar tu post sobre los iPads. Podría haberte mandado un mail, pero el mail cada vez me parece más solemne. Al contrario que las redes sociales.
Un saludote
Tus comentarios siempre son bienvenidos, Ricardo, no importa en cuál formato.
Un saludo también.
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